UNA PROTAGONISTA POR PRIMERA VEZ
“Resolved lo que queráis, pero afrontando la responsabilidad de dar entrada a esa mitad de género humano en política para que sea cosa de dos. No podéis venir aquí vosotros a legislar, a votar impuestos, a dictar deberes, a legislar sobre la raza humana, sobre la mujer y sobre el hijo, aislados, fuera de nosotras.” – Clara Campoamor
Este año las mujeres mexicanas cumplimos sesenta y ocho años de poder votar; el 17 de octubre de 1953 el entonces Presidente de la República, Adolfo Ruiz Cortines publica en el Diario Oficial de la Federación el Decreto que anunciaba las Reformas Constitucionales en las que se otorgaba el Derecho de votar a las mujeres y el poder ser votadas, pero no es hasta las elecciones del 3 de julio de 1955 que las mujeres mexicanas asistían por primera vez en la historia del país a emitir su voto para elegir Diputados Federales, historia que tendrá su primer argumento protagonista en el 2024, donde muy seguramente tendremos que elegir a la primer mujer Presidenta de México, pero ¿cómo llegamos a este punto? Leamoslo a continuación:
El Siglo XX encontró un país convulsionado, México estaba viviendo su propia Revolución, Marx había llegado con el Comunismo a la confrontación de la crítica al poder absoluto a través de las Dictaduras y distintos grupos políticos y sociales habían tomado el discurso como suyo y lo habían transformado en la inevitable construcción del país moderno en el que hoy vivimos. Pero la situación para las mujeres mexicanas no era para nada distinta, ya existía el pensamiento feminista de que la mujer y el hombre debían gozar la misma posición política y social en cada rincón del país, y es que era el mejor momento para la construcción de ésto porque se vislumbraba el trabajo de una nueva constitución política en México y es así como surge el Primer Congreso Feminista de Yucatán en 1916, el segundo que sucedía en América Latina y el primero en el país, mismo que sería el antecedente más importante para que existiera el sufragio femenino mexicano.
Y me encantaría replicar la precisión brillante de Gloria Luz Alejandre Ramírez, quien señala que debemos observar y estudiar a las mujeres que construyeron procesos políticos en México como sujetos de construcción social y colectiva, y no sólo como grupos de mujeres acompañadas de hombres, por lo que este artículo lo abordará sin el androcentrismo de siempre.
Y es que para poder entender porqué sucedió este Congreso Feminista tenemos que poner en el mapa a una de las protagonistas de este magnánimo evento histórico; Hermila Galindo, ya que la Revolución Mexicana fue un movimiento violento en el que se expresó la incomodidad generalizada de los excluidos y los rechazados. La gente estaba cansada de los ensimismados de la élite mexicana que se esforzaba en parecer, comer y vivir como Europeos, en especial como parisinos, por lo que se aliaron a las armas para poder derrocar al Porfiriato, entre unos y otros, para Hermila era muy clara la visión, las mujeres y los hombres estaban luchando desde las mismas trincheras, por lo que para ella esta apertura del país era natural para ambos géneros. Es decir, para la batalla que se vivía en México, no importaba el género, la mujer y el hombre estaban hombro a hombro pidiendo que Porfirio Díaz renunciara al poder. Es importante recalcar así, porque tal como Gloria Alejandre lo escribe, no puedes reducir “a la nada” lo que estaba siendo el preámbulo de la construcción del voto de la mujer mexicana.
Porque en 1884 Laureana Wright de Kleinhans estaba impulsando en su revista “Violetas de Anáhuac” la igualdad de género y el derecho a votar de las mujeres, pero la Revolución Mexicana estaba poniendo en el mapa la naturalidad de los géneros: ¿por qué todos los géneros que existen son iguales en la guerra y en la cotidianidad de la paz existe la división? Ni el exilio a Estados Unidos salvó esta pregunta y crítica a la desigualdad; Sara Estela Ramírez, Juana Belén Gutiérrez de Mendoza, Elisa Acuña y Hermila Galindo comandaron actividades periodísticas que desencadenaría actos proselitistas y reclamos feministas, todas y cada una de ellas querían un sola cosa: que la mujer dejara de ser sólo actora en la sociedad como maestra, escritora u obrera y pudiera comenzar a ser la protagonista de la historia; pudiendo votar y ser votada. Y así comenzó todo, con la fundación de clubes en los que se reunían mujeres para expresar, discutir y apoyar ideas que permitieran la permeabilización de la causa en todos los estratos del país.
Y entonces surge otra de nuestras protagonistas del Congreso Feminista; Elvia Carrillo Puerto, quien desempeñó la constante intención de que las mujeres Yucatecas pudieran obtener la igualdad que merecían, y en un trabajo coordinado con el entonces Gobernador del Estado, su hermano Felipe Carrillo Puerto y el antecesor de éste Salvador Alvarado, se convocó al Primer Congreso Feminista de Yucatán, es importante mencionar que esto estuvo de la mano de Venustiano Carranza, quien era Presidente de México y con quien colaboraba muy de cerca Hermila Galindo.
Elvia Carrillo es considerada de las primera sufragistas mexicanas, ya que siempre su lucha fue encaminada en que las mujeres pudieran ocupar puestos de elección popular, mismas intenciones que expresó en el Congreso Feminista y que sostuvo durante toda su vida. Sin duda, el Primer Congreso Feminista de 1916 al que acudieron 620 congresistas del Estado de Yucatán fue el detonante para que el voto femenino mexicano fuera una realidad 37 años después, y es que quiero que lean los cuatro temas a modo de preguntas que se abordaron en el Congreso:
- 1. ¿Cuáles son los medios sociales que deben emplearse para manumitir a la mujer del yugo de las tradiciones?
- 2. ¿Cuál es el papel que corresponde a la Escuela primaria en la reivindicación femenina, ya que aquella tiene por finalidad preparar para la vida?
- 3. ¿Cuáles son las artes y ocupaciones que debe fomentar y sostener el Estado, y cuya tendencia sea preparar a la mujer para la vida intensa del progreso?
- 4. ¿Cuáles son las funciones públicas que puede y debe desempeñar la mujer a fin de que no solamente sea elemento dirigido sino también dirigente de la sociedad?… (Convocatoria cit. por Tuñón, 2011: 180-181. Cursivas propias).
Y es que todo lo abordado en este Congreso sería considerado como Proyectos, para después ser elevados a la categoría de Leyes, para que tuvieran la trascendencia y todo el respaldo estatal, tanto así que todos los gastos corrieron a cargo del erario público yucateco.
¿Pero por qué fue tan importante este Primer Congreso Feminista? Porque las mujeres no estaban ni siquiera contempladas como sujetos con derechos políticos, ya ni decir de que no eran elegibles en ninguna elección popular, sin embargo ellas se reúnen en este Congreso con la asunción de una condición que ni siquiera estaba estipulada aún y hacen un acto que era exclusivo de hombres. Y lo repito de manera más clara; las congresistas estaban tomando decisiones sobre su condición política cuando ni siquiera tenían derechos políticos. He ahí lo magnánimo de esto.
Y aunque el voto feminino no llegó en la Carta Magna de 1917, sí pudo consolidar la intención imperante de que necesitábamos votar y ser votadas. El voto de la mujer mexicana llegó con el Decreto Presidencial de 1953 y se consumó en las elecciones a Diputados Federales de 1955.
Y el resto es historia… estamos a menos de un año de poder tener a la Primer Presidenta de México, las mexicanas ya somos sujetos políticos con una identidad autónoma, ahora estamos en la construcción de una competencia segura y eficaz contra nuestros pares masculinos. Y aunque parezca que aún falta mucho, estamos en la continua reivindicación desde todos los rincones.
Hagámoslo, hagámoslo juntas.
Mariana Román


