EL OJO DE LA MASCULINIDAD TÓXICA
A propósito de la reciente película “Blonde” en la que Marilyn Monroe, con una cínica justificación de “ficción” se permiten dejarla al desnudo, literal, como una mujer que sólo fue un trauma, que sólo pudo utilizar su cuerpo a placer de los hombres que la rodeaban y que nunca pudo superar el dolor que la transformó en el perfecto cuerpo de la cosificación de los 50’s. Una dirección misógina en la que se perpetran los infinitos e innecesarios desnudos de Ana de Armas como el pretexto perfecto para seguir vendiendo y lucrando con la imagen del “dolor” que sólo la misoginia podría retratar sin escrúpulos y sin ninguna finalidad más que la de continuar los mitos que siguen retratando a una mujer como la carne del símbolo sexual. Andrew Dominik, director de esta película, no sólo expresó su repulsión y cero empatía hacia Marilyn en incontables ocasiones, como si eso no le bastara, se atrevió a crear una película repulsiva que nos dejó cada vez más claro lo que ya sabemos: el ojo de la masculinidad tóxica sólo ve a las mujeres como pedazos de existencia que estamos a merced de decisiones que nos desvalorizan y nos exponen cruelmente como los cuerpos de satisfacción inferiores a ellos.
Hasta hace poco, recitaba con dulzura ignorante poemas de Pablo Neruda, creyendo que el amor así se leía y así sonaba, pero cuál es la sorpresa, que Neruda, poeta Chileno, no sólo escribió sobre poemas absurdos, sino que también escribió sus delitos, haber violado a una mujer de la India sólo porque le gustaba y porque él, embajador de este país tenía el poder y la decisión de hacerlo, y como si fuera necesario lo inmortalizó en un conjunto de letras que lo exponen de manera cruenta, podría escribir un verso de esa tristísima narrativa, pero no me permitiré más compartir la obra de un hombre que no sólo sintió repudio y celos por la maravillosa Gabriela Mistral, sino que también se permitió saber morir a la madre de su rechazada hija en un campo de concentración cuando él, tenía el dinero y poder para haberla salvado. Porque el ojo de la masculinidad tóxica se disfraza y lo hace tan bien, que lo podemos estar palpando en poemas, películas y libros que no sirven más que para seguir exacerbando el menosprecio de la mujer.
Y es necesario hablar de este tema, porque el 11 de octubre, Día Internacional de la Niña, sigue siendo un día más en la agenda de la no importancia, aunque México es el primer lugar en contenidos de pornografía infantil y segundo en abuso sexual en el mundo, también es el país con más embarazos infantiles en la OCDE. El problema de venta de niñas en la sierra del país es gravísimo y la mirada cegante de la misoginia la sigue catalogando como “usos y costumbres”, como si seguir mutilando, esclavizando e hiriendo la vida de nuestras niñas sea una tradición que deba protegerse. Y aunque no queremos estigmatizar a los pueblos originarios que realizan estas prácticas inhumanas, sí exigimos planes que nos puedan permitir evolucionar con ellos para erradicar todo sufrimiento que deviene de estas conductas.
La agenda para proteger a las niñas tlaxcaltecas y mexicanas debe ser una agenda impostergable. La masculinidad tóxica, que busca controlarnos desde la exageración de acciones de violencia de todo tipo, según Buchanan, es una actitud de construcción social que permea sobre los hombres, haciéndolos crecer como seres que exacerban sus decisiones y actitudes desde el extremo violento e irascible. Por eso es necesario exhibir cada vez más las historias que disfrazan la misoginia como arte y como situaciones que deban verse, escucharse o leerse. Y es que hombres con masculinidades tóxicas no sólo afectan a las mujeres, sino que también a ellos mismos y de esto devienen incontables problemas, pero ya hablaremos de eso en otro artículo.
Tlaxcala, debe por lo menos presentar un plan en el que tenga un posicionamiento firme que involucre expertas y expertos en la minorización de este tema que nos lastima a todos, las niñas siguen expuestas a multitudes que siguen dando voz a la misoginia.
No sigamos en la normalización del dolor para nuestras niñas, que la lucha de todos los días sea por ellas.
Nos leemos pronto, Mariana Román.
Contacto: columna@revistaamma.com



2 Comentarios
Xavier Quiñones
Va una opinión ligera (he visto apenas trozos de la peli, tampoco leí el libro). Me atrevo por ser Marilyn uno de mis tres amores platónicos (las otras Mafalda y Elis Regina). Lo primero es advertir un detalle: la novela la escribió una mujer, Joyce Carol; y otra mujer, Mariana, es autora del artículo Tres mujeres implicadas: una escenario complejo. El mal cuarto lo hace el director autraliano Andrew Dominik. Primero lo difícil: una opinión sobre los fragmentos. Percibo en las escenas el estereotipo que siguió siempre a MM: una mujer abusada por Hollywood y los hombres, culpables de su presunto suicidio (o de su asesinato). No estoy seguro si esa fue su vida real (¿qué es una vida real?; que lance la primera piedra quien no tenga un alter ego). Quiero sugerir que acaso disfrutaron (Norma Jane y MM) su vida común. Me pregunto quién habrá hecho sufrir más a MM: ¿los hombres o las mujeres que tanto la envidiaron? Destino de toda mujer bella extrem -y asimismo de los hombres demasiado guapos: el rechazo del propio género. Recuerdo una antología (creo de Anagrama), Marilyn revisitada, con cuentos de escritores que la amaron platónicamente; Marsé, Goytisolo, varios más, quienes la vieron con otros ojos. Me pregunto con qué ojs la habrán visto DiMaggio, Miller, los Kennedy… Me quedo con la gracia de MM, con la actriz real (ausente al parecer en Blonde) de Niagara, Bus stop y las dos de J Houston. PD Miles de millones de mujeres se sienten bien si son deseadas y “cosificadas” (sólo una minoría odian la cosificación). Dicho con claridad: ser cosificada (o cosificado) no es despreciable para algunas prsonas, al contrario: les resulta divertido y placentero. Debiéramos respetar tal libertad de elegir lo que se quiera ser (lo peor es el uniforme obligatorio: ser todas feministas, por ejemplo). Saludos
Mariana Román
Estimado Xavier:
Agradecemos mucho que nos lea y su comentario; sin duda la vida de Marilyn fue un blanco para el escrutinio y la creación de prejuicios y estereotipos excesivos, pero eso no significa que a 58 años de su muerte se tenga que seguir perpetuando la idea de que sólo fue un trauma, un objeto a placer de los hombres y un cuerpo carnal que no tenía más intenciones más que la de ser cosificada, en eso, parece estamos de acuerdo ambos, pero la discrepancia surge en el tema de la muy atrevida aseveración de que sólo una minoría odia la cosificación, me parece que justamente es claro el mensaje que expongo, los hombres se han tomado la libertad de creer que el deseo desmedido por ver a las mujeres como un camino de satisfacción es algo a lo que “aspiramos” o “queremos ser”, en definitiva no lo es y tal parece, que nunca lo será. Pongo ejemplo, la prostitución existe porque hay hombres que acceden a ella, ¿por qué? Por la desvalorización de la mujer, no existe porque la mujer haya soñado con serlo, sino porque hay un amplio mercado que lo exige, un mercado repleto de hombres que se han atrevido a creer que la mujer tiene precio. Es duro hablar de qué le resulta divertido y placentero a las mujeres desde la perspectiva de los hombres, porque queda claro, que se está muy alejado de lo cierto. En definitiva el feminismo no es uniforme, es una evolución obligatoria del pensamiento que siempre nos ha encasillado en una pluralidad inerte.
Saludos y un abrazo.